Archivo mensual: mayo 2014

Abuelas Cuidadoras o Esclavas

Es cada vez mayor el número de abuelas que son responsables del cuidado de sus nietos. El cuidar a sus nietos/as les proporciona un sentimiento de utilidad además que están en contacto con sus hijos.

Algunas abuelas cuidan a sus nietos por un periodo de tiempo, otras ofrecen cuidado y proteccion de manera sistematica, no se niegan, aceptan màs y màs cargas, sobre funcionan esto va  deteriorando progresivamente su fortaleza física, emocional, sin que sus hijos lo noten.

En estas familias se da la siguiente dinámica, los hijos creen que su madre tiene la misma fortaleza de toda la vida y la abuela en su interés de no decepcionar a sus hijos, no acepta sus limitaciones físicas y como sus hijos la necesitan, ella acepta cuidar a sus nietos aun a costa de su salud.

En estas abuelas se da un desbalance entre lo que ella puede hacer y lo que ella quiere hacer. Son mujeres entregadas, capaz de asumir cualquier sacrificio por su familia, hacen el trabajo que puede hacer más de una persona sin quejarse, ocultando el cansancio por amor a su familia. Los hijos participan sin darse cuenta en generar una abuela esclava.

La abuela esclava es un síndrome de agotamiento consecutivo a estrés, agobio, presión que se produce por tener la responsabilidad, la obligación de cumplir varias tareas con puntualidad, eficacia, eficiencia. Este sobre esfuerzo físico y emocional crónico relacionados a responsabilidades de ama de casa. En algunas abuelas las manifestaciones clínicas de este síndrome aparecen más rápido o se agravan porque hay alguna enfermedad coexistente.

Estas abuelas tienen un excesivo sentido del orden, responsabilidad, del deber y esto las limita de pedir ayuda, a quejarse. Algunas de estas situaciones agravan la condición: abuelas que cuidan varios nietos y cuidan ancianos, enfermos, algunos hijos viven en la casa con la esposa e hijos propios, no tienen ayuda domestica etc.

En el Síndrome de la Abuela Esclava se puede presentar: sofocos, taquicardias, palpitaciones en el cuello o el tórax, dolores punzantes por el pecho, que cambian de un lado a otro, dificultad para respirar, mareos, hormigueos, desvanecimientos, angina pecho en reposo, debilidad o decaimiento persistentes, cansancio extremo, casi nunca se sienten confortables, a gusto ni relajadas, sin saber definir exactamente por qué, tristeza, desanimo, descontrol de padecimientos metabólicos (diabetes), hipertensión arterial.

El síndrome hace crisis cuando la abuela no aguanta más el estrés al que por tanto tiempo ha estado sometida y comienza un itinerar por los médicos, estos son los diagnósticos compatibles con sus múltiples manifestaciones: hipertensión arterial, diabetes, angina de pecho, taquicardia paroxística, arritmias de diferentes tipos, hemicránea, ansiedad, depresión, neurosis, etc.

A veces en la familia caen en cuenta de la situación de la abuela cuando ella está enferma. ¿Cómo puede usted ayudar a la abuela? Cuando la familia toma conciencia del desbalance en las responsabilidades y establecen otra dinámica familiar, redistribuyendo la responsabilidad, retirándole a la abuela las actividades que le generan un estrés excesivo y compartiendo los quehaceres. Los hijos deben estar pendiente de sus chequeos médicos, si toman o no los medicamentos, de expresarle verbal y con acciones lo importante que es ella en la red familiar.

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