Sexo,….. Sexo…… ¡Lo que quiero es que me hable!

La mayoría de las mujeres se quejan de que los hombres no expresan sus sentimientos. Algunas dicen “sé que mi pareja me ama, pero él no me lo dice”. Algunos hombres tienden a negar u ocultar sus sentimientos, otros tienden a mantenerse a cierta distancia de las emociones de los demás, mientras que muchas mujeres comparten sus sentimientos ansiosamente, otras mujeres tienden a dar apoyo emocional y a recibirlo.

Estas mujeres se sienten que son excluidas de la vida emocional de su pareja, su queja es que solo las quieren para el sexo y el cuidado de la casa no para el amor y la amistad. La mayoría de los hombres pueden ofrecer intimidad física y satisfacción sexual, pero no intimidad emocional.

Algunos hombres temen a la intimidad, las mujeres deben de afrontar que sus parejas rehúyen la intimidad, se aíslan emocionalmente, no piden ayuda, se rehúsan a hablar. Para las mujeres el conversar implica un proceso complejo en el cual una persona comparte algo fundamental de sí mismo/a con otra. La realidad de algunas mujeres es que su pareja no está lista para intimar emocionalmente.

Es importante destacar que no todos los hombres son cerrados como no todas las mujeres son abiertas. Ambos tienen distintas maneras de expresar sus necesidades emocionales. En el proceso de construcción de la masculinidad los hombres van desarrollando capas de represión y de control, aprenden a negar sus emociones, al incorporar eso a su vida, se vuelven cerrados, controlan sus emociones, pueden sentir dolor emocional o físico pero no se permiten exteriorizar el sentimiento y le muestran al mundo solo lo que eligen mostrar. Los pilares de la masculinidad siguen siendo la competencia, la fuerza y la invulnerabilidad. Muchos hombres creen que tienen que probarse todos los días.

Se ha observado que los hombres tienden a sublimar el aislamiento emocional y el temor a la intimidad emocional con indiferencia, hostilidad y desvalorización de la mujer, que se da de la siguiente manera, el hombre conoce a una mujer, que le parece de inicio maravillosa, pero cuando la relación alcanza un punto importante, el hombre comienza a atender o focalizar su atención en los defectos de la mujer y se desilusiona.

Un hombre abierto emocionalmente quita esas capas de represión y control, necesita sentirse libre para sonreír, llorar, tocar y ser tocado. En el proceso de apertura emocional un hombre no solo debe satisfacer su propia necesidad de catarsis, sino también la necesidad del otro de empatía (ponerse en el lugar del otro), cuando los hombres comparten sus sentimientos aumentan la posibilidad de intimar. Contarle a alguien tus problemas es una parte de la intimidad, pero no toda. La intimidad requiere reciprocidad.  Intimar es un proceso de conocer y de ser conocido y requiere apertura y disponibilidad por parte de cada una de las personas involucradas. Estar en intimidad es estar presente a uno mismo y  a su pareja.

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